Matrimonio
Divorcio y crédito
¿Está considerando el
divorcio? Entonces es hora de poner en orden las finanzas de su hogar. Es fácil
protegerse y proteger su crédito si sabe cómo. ¿Cuál es el primer paso? Abra
cuentas de ahorro y de cheques a su propio nombre, y no le cuente a su cónyuge.
A menudo, cuando las parejas están considerando el divorcio, uno de los cónyuges
comienza a emitir cheques sin fondos o abusar de la cuenta bancaria conjunta de
alguna forma, lo cual ocasiona problemas de crédito para el cónyuge inocente. Si
abre sus propias cuentas, y las mantiene en secreto, usted podrá ayudar a evitar
los problemas de crédito en el futuro.
Abra sus cuentas individuales rápidamente, y deposite tanto dinero como le sea
posible juntar. Según el Departamento del Trabajo de EE.UU., el nivel de vida de
una mujer cae un 45% durante el primer año después de un divorcio, mientras que
el del hombre promedio crece un 15%. Para evitar cambios mayores, preste mucha
atención a su clasificación de crédito y asegúrese de no sufrir un descontrol
con la tarjeta de crédito y otras deudas no garantizadas.
A menudo, uno de los cónyuges asume la responsabilidad de mantener las cuentas
bancarias de la pareja y de pagar las facturas, mientras el otro cónyuge se
mantiene en la ignorancia. Tome conciencia de lo que está pasando tan pronto
como pueda. No es nada inusual que el cónyuge que sabe menos acerca de los
bienes comunes corra el mayor riesgo financiero.
Para evitar que se aprovechen de usted, trate de recolectar tanta información
como sea posible incluso antes de plantear el divorcio. Haga copias de los
registros de cuentas bancarias, los estados de cuenta de tarjeta de crédito y
las declaraciones de impuestos. En particular, asegúrese de tener saldos,
declaraciones de transacciones, nombres, direcciones y números telefónicos de
contacto de lo siguiente:
- Cuentas bancarias conjuntas
- Tarjetas de crédito
- Declaraciones de gastos de corretaje
- Declaraciones de impuestos
- Intereses comerciales
- Fondos de pensión
- Seguridad social
- Préstamos
- Cobertura médica
- Seguros (de la vivienda, del auto, de vida)
- Testamentos y fideicomisos
- Bienes matrimoniales (obras de arte, antigüedades)
- Hipoteca
- Endeudamientos
- Herencias
- Cajas de seguridad
Para protegerse, guarde copias de los documentos importantes en un lugar seguro, como una caja de seguridad, en la casa de un amigo o en la oficina de su abogado. Para mayor privacidad, considere abrir un apartado postal o que le envíen el correo personal a la casa de un amigo.
Qué hacer si
está tramitando un divorcio
Si está considerando el
divorcio, tramitando su divorcio o si está recientemente divorciado o legalmente
separado, debe prestar mucha atención a su crédito. ¿Por qué?
Digamos que conforme a su sentencia de divorcio, su cónyuge debe saldar dos
tarjetas de crédito conjuntas. Un par de meses después, él o ella se niega a
realizar los pagos según lo estipulado, y sus acreedores se ponen en contacto
con usted para reclamar el pago. Usted les informa que de acuerdo a su sentencia
de divorcio, su ex es responsable de la deuda. No es tan así, contestan sus
acreedores. Debido a que ellos no eran partes de la sentencia, usted todavía es
legalmente responsable de pagar las cuentas conjuntas. Aunque usted puede
demandar a su ex por violar la sentencia, sus acreedores de todas formas tienen
el derecho de informar a la agencia de reporte crediticio sobre cualquier pago
atrasado. Dichas referencias negativas ahora son parte de su historial de
crédito.
Si tiene cuentas de crédito conjuntas mientras está separado o en medio de un
proceso de divorcio, asegúrese de que se estén efectuando pagos regulares. De
esa manera, su historial de crédito no será afectado. Es importante recordar que
mientras haya algún saldo pendiente en cualquier cuenta conjunta, tanto usted
como su cónyuge son responsables del mismo.
También debe solicitar a los acreedores cerrar cualquier cuenta o cuentas
conjuntas en las que su ex sea un usuario autorizado. Otra alternativa es
pedirle al acreedor que transforme la cuenta conjunta en una cuenta individual,
y hacer que la deuda se transfiera al cónyuge responsable de pagarla.
Por ley, los acreedores no pueden cerrar automáticamente una cuenta conjunta
debido a un cambio en el estado civil, pero sí pueden hacerlo ante la solicitud
de cualquiera de los cónyuges. Sin embargo, los acreedores no tienen que estar
de acuerdo en convertir las cuentas conjuntas en individuales. En lugar de eso,
un acreedor puede exigirle que vuelva a solicitar un crédito de forma
individual, y luego decidir, en base a su nueva solicitud, a extenderle o
negarle el crédito. Del mismo modo, cuando una pareja que se está divorciando
tiene una hipoteca o préstamo sobre el valor acumulado de la vivienda, el
prestamista probablemente le exigirá que refinancie el préstamo para liberar a
uno de los cónyuges de la obligación.
